El otro día hacía memoria sobre mi verano. Sí, se preguntarán qué tiene que ver esto con el título, pues bien, mucho tiene que ver. La situación es así: en el verano volvía a mi casa luego de haber estado con unos amigos, a una hora bastante prudente - no más allá de las 20.00 hrs.- y en la curva que estaba a unos cuantos metros de mi residencia me abordan dos tipos robando todas mis pertenencias, intimidándome con un arma de fuego. Desde aquí entonces cambia todo.
Si bien siempre se ha sabido que "te asalten" es una acción casi recurrente y normal hoy en día, sin embargo, nunca me había detenido a pensarlo hasta que me tocó a mi. La verdad superar el trauma me bastó unos cuantos meses aunque aún no está subsanado del todo. Aún existe el miedo a andar sola y hasta tarde, a veces simplemente el miedo a aquel que nos da mala espina, o la acción de volver a pasar por donde ocurrió el hecho; y es un proceso frustrante ya que, si bien salí ilesa de la situación, ¿quién me devuelve mi seguridad?.
A partir de aquí surgen más preguntas y la sed de "justicia", aunque mucho no se puede hacer, ya que esta gente sigue libre y su actuar va en aumento, así lo demostró la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana 2014. Entonces, ¿Qué se está haciendo por verlar por la seguridad de los ciudadanos?, ¿Cuál es el actuar de las autoridades ante esta situación?. Ya pronto me imagino que por optar por auto protección debamos salir hasta con guardaespaldas y tomar justicia por nuestras manos, lo que no deja de ser mejor; lo mejor es instaurar una legislación que permita medidas no tan blandas para estas personas, medidas que los hagan pensar dos veces en lo que harán pensando en las consecuencias.
Hasta ese entonces ¿ Qué tan seguros estamos?.

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